viernes, 19 de noviembre de 2010

Reflexiones


Cada día oigo hablar de los estímulos.Algunos dicen que respondemos a ellos automáticamente,que también influyen los reforzadores,el ambiente,el organismo,la mente... Hay muchas teorías,muchos puntos de vista.Lo que está claro es que existen estímulos,y que nos habituamos mejor a unos estímulos que a otros.También es cierto,que cuando se da una respuesta no siempre es reforzada,y se supone que si no lo es,el sujeto deja de realizar esa conducta.Muchos dicen que de los errores se aprenden,y hasta las ratas lo hacen cuando les dan una descarga eléctrica.Y sin embargo,yo,que no paro de recibir descargas parece que no consigo cambiar mi conducta.Y no me refiero a que sienta una estimulación eléctrica que me cause un dolor físico.A veces hay dolores peores que los físicos.Podríamos hablar de "descargas sentimentales".Sé que no es un término muy técnico,pero el amor tampoco lo es.Ojalá se pudieran hacer una serie de "Leyes del amor".Aunque quizás algunos las hagan.¿Quién nunca ha oido la frase de "Un clavo saca otro clavo"?.¿Eso lo podríamos considerar una "ley del amor"?.Bueno no sé,pero se supone que las leyes hacen referencia a algo que siempre se da,pensemos en la Ley de la gravedad.Así que no,no se podría considerar una ley del amor.Y si hace falta una persona que rompa esa regla si existiera,sería yo.No creo que todas las personas cuando estén enamoradas de verdad,se puedan olvidar de él/ella con otro/a sin un periodo de tiempo suficiente y sin que una persona pueda aportar lo mismo que la otra.Antes he dicho que sería interesante que alguien hiciera unas especies de "Leyes del amor".¿Por qué? Supongo que así sabríamos que hacer en determinados momentos,sería como el condicionamiento que se aplica a las ratas,el cual también esta regido por leyes.Pero he aquí el problema,nosotros somos más complejos que los animales.No creo que podamos responder a ciertas leyes,porque dudo mucho que los sentimientos se puedan regir por una serie de reglas.Es lo que sentimos,y ya está.No lo podemos cambiar.Podemos aprender qué debemos sentir y qué no,pero otra cosa es lo que al final terminemos haciendo.Es necesario recordar que saber qué se debe hacer no implica necesariamente que sea lo que vayamos a hacer.