lunes, 10 de octubre de 2011

Dulce infancia.

Qué niños tan dulces éramos.Jugábamos,aprendíamos,y con una sonrisa le dábamos el mayor regalo a nuestros padres.Pero todo ha cambiado.Ahora ya no regalamos sonrisas,ahora las forzamos para no ser rechazados en este teatro,en el espectáculo de cada día.Nuestras decisiones ya no se basan en qué dibujos ver o a a qué amigo escoger para mi grupo de baloncesto.Ahora hay más.Ahora tenemos que decidir qué hacer con nuestras vidas,por qué camino ir,con quien estar.Son miles de decisiones,y aunque a veces no lo queramos ver,nosotros somos los únicos responsables de todas ellas.No es como antes,mamá ya no va a venir y te soluccioná el problema,ahora lo debemos soluccionar nosotros,y esto a veces nos asusta.
Supongo que tomar decisiones puede conllevar muchos riesgos,pero mirando a nuestro alrededor,nos damos cuenta de que las pequeñas y grandes decisiones también pueden habernos regalado las cosas más maravillosas de nuestra vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario