domingo, 1 de enero de 2012

2011

El 2011 fue un año espectacular, así de claro. Enero comenzó con una fiesta entre amigos y con demasiados pensamientos en la cabeza a la mañana siguiente. El que yo creía que iba a ser un año poco interesante, se ha convertido en uno de los más emocionantes de mi vida. En febrero llegó el amor, la ilusión por conocer a otra persona, el cariño, la pasión. Poco a poco, me fui despidiendo de muchas dudas y miedos, de la cobardía, de los pensamientos difusos. Pero también se quedaron conmigo muchos de estos miedos, y llegaron otros nuevos, otras dudas. El verano estuvo bien, pero aunque intente borrar de mi mente aquella metedura de pata de agosto, sé que siempre la tendré presente y que me llevará a más dudas y miedos. Comenzó un nuevo curso, más temprano que nunca, y con él nuevos aprendizajes, nuevos profesores, y amistades más fuertes.
Y aquí estoy hoy, en el primer día del año del 2012, y siento que vuelven a mi todas las dudas superadas, todos mis miedos, y todos los pensamientos difusos. Tengo la esperanza de que no se mantengan durante todo el año. Bueno, sé que no se mantendrán, porque los cambiamos constantemente, y damos prioridad primero a una cosa y luego a otra. Además, en 366 días pueden pasar muchas cosas, y este año disponemos de 86400 segundos más.86400 segundos más de besos, abrazos, risas y como no, también de lágrimas.

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