domingo, 25 de marzo de 2012
Zumo de melocotón
Qué bonito es sentirse en la cima de la montaña. Seguro que todos lo hemos probado alguna vez, y nunca pensamos que fuéramos a bajar de allí, ¿Por qué íbamos a hacerlo?. Pero las montañas a veces se desploman, y sino, ya nos desplomamos nosotros. Si bajas rodando sentirás mucho dolor, pero durará poco. Si bajas con cuidado, es mayor el tiempo para arrepentirse y volver a subir. Dicen que en estas cosas lo mejor es actuar como lo hace la cera con el vello, del tirón. Tal vez sea mejor bajar rodando, aunque nos hagamos mucho daño. Pero, ¿Y si decidimos quedarnos en la cima? ¿La montaña se desplomará algún día?. Quién lo sabe... Puedes bajar rodando y subir a una cima más alta, o puedes volver a subir a la misma montaña, pero tal vez entonces sea más difícil escalarla. Y es que ya se sabe, las segundas veces nuncas son tan buenas como las primeras.Y aunque algunos digan que pueden ser mejores,yo no les creo. Muchos piensan que te debes agarrar al pico de esa montaña en el que siempre has estado, pero no siempre lo que se debe es lo mismo que lo que se quiere, y lo que un día era felicidad, ahora puede ser tristeza, ¿Se supone que debemos agarrarnos a la tristeza? Yo no lo creo así. Probablemente nadie entienda de lo que hablo si no lo ha sentido alguna vez, y ni siquiera sé si yo lo sentí alguna vez, pero lo entiendo. Y es que hay cosas que no tienen explicación, así que no merece la pena buscarles el sentido. Yo siempre he sido más de impulsos que de pensar antes de hacer, y es que la coherencia y el ser realista que lo tenga el que quiera tener una vida estable, pero yo soy de las que le gusta agitarse, de las que sueñan con cosas que nunca llegarán, de las que meten la pata y después piden perdón pero lo vuelven a hacer, que no tropiezo dos veces con la misma piedra, tropiezo diez. Pero el zumo es mejor agitarlo antes de beberlo, y yo siempre he sido muy de zumo de melocotón.
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